¿Sabes cómo mantener tu cama fresca y limpia al máximo?

El mejor descanso se logra cuando tu entorno se encuentra limpio y en armonía, sobretodo en estos tiempos de cuarentena en los que permanecemos gran parte del día en casa y el aseo de los espacios íntimos merece una atención extra. De parte de Núvola te damos un par de tips para que mantengas tu cama en los más altos estándares de higiene. A continuación, te compartimos una rutina ideal de cuidados para tu cama, ¡desde que te despiertas hasta que te acuestas!

Primero: ¡no tiendas la cama inmediatamente! Deja ventilar la ropa de cama un rato mientras bajan los residuos de tu temperatura corporal; así reduces el riesgo de que ácaros y otros microorganismos se queden atrapados en el calor de las sábanas. 

Segundo: mantén fresca la ropa de cama y cambiarla al menos una vez por semana. Recuerda que sábanas, fundas y cobijas no solo te cubren del frío y decoran tus espacios, sino que también cumplen el papel de ropa interior del colchón y sirven para protegerlo. Sin embargo, al igual que nuestra ropa, acumula microbios a lo largo del día, por lo tanto, al igual que tu ropa, es recomendable mantenerla limpia. NZxhp8HnAuJBA4q NJM oUJh a8 1kSJ r spSlmxaPvv4XkVZZ

Todos los productos se deben lavar por igual, con cuidado y a temperatura alta, pues la humedad y el mal secado afectan la salud y son un potencial foco de contaminación. Si ocurre algún accidente y se derrama algo sobre el colchón, y para que tu ropa de cama quede bien lavada y desinfectada, lo mejor es voltearlo sobre un plástico y esparcir una capa gruesa de bicarbonato y arroz seco sobre la zona afectada. 

Después de esto, se debe esperar a que se absorba la humedad y que, por fuerza de gravedad, quede en el plástico. Una opción muy práctica es usar un protector de tela impermeable para tu colchón para evitar inconvenientes.

Tercero: una vez tus sábanas, cobijas y fundas se encuentren en la lavadora, te recomendamos agregar una cucharada grande de bicarbonato de sodio para ayudar a descontaminar, desinfectar y generar una capa de protección al tejido para que al secarse no se le adhieran bacterias o microbios. 6 dQCW3WIxdL sVcttu0Ec R H90A4BaEtGs08gtFvuNWMv5fxuT9dwwX 8YUJof9FHvGA2kinty8W7raz4bwwlYtEpTDVuJjk0iKdi4RjmMo3En20nK0X75bhGG1pB93imR9s6LwryF4Fa8OQ

No olvides lavar también las fundas de las almohadas (ojalá Núvola 😊) en un ciclo de lavado suave y dentro de una tolda que las preserve. De todas maneras, es importante que le hagas seguimiento a las instrucciones de lavado de cada producto o prenda que adquieras y que revises sus condiciones textiles. Por ejemplo, nuestras sábanas de 300 hilos están compuestas 50% de poliéster y 50% de algodón, mientras que las de microfibra están hechas %100 de poliéster, lo cual reduce la probabilidad de albergar microorganismos en ellas.  

Cuarto: ¡cuida tu colchón! no te sientes en él con ropa que traigas de la calle ni pongas encima objetos que puedan estar contaminados con bacterias o microbios. También es una buena idea rotarlo constantemente, lo cual ayuda incluso a prolongar su vida útil. Si el colchón tiene un solo lado se sugiere rotarlo cada dos meses en promedio, y si tiene dos lados se debe rotar siguiendo el sentido de las manecillas del reloj, y voltearlo de lado a los dos meses siguientes. 

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¡Bonus tip! Por último, pero para nada menos importante, cuida las prendas con las que te acuestas en la cama. Sin importar si estuvimos afuera de la casa o no, la ropa que usamos durante el día está contaminada de sudor y microbios, por lo que es importante cambiarnos antes de irnos a dormir.

Si quieres informarte más sobre nuestras sábanas y demás productos puedes visitar nuestra página web.

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